
El viernes estuve comiendo con unos amigos twitteros en lo que, siguiendo la regla no escrita a la hora de poner nombres a eventos relacionados con twitter, se ha bautizado como Callos&Tweets. No es este un evento al uso, su organizador es Gonzalo Martín (@gonzalomartin) y eligió como lugar de encuentro el restaurante Alvacío que es además tienda. En Alvacío tienen comida para llevar, hacen cursos de cocina monográficos de gran nivel, y celebran eventos… eso sí, con la limitación de que sólo hay una mesa para 12 comensales. Esto al final es una ventaja si no quieres un evento multitudinario sino una reunión entre amigos para comer bien y charlar a gusto. Como dijo Pablo Herreros (@pabloherreros) durante la comida: ¡Abajo el networking y viva el colegueo!. Además de los dos ya citados, tuve el placer de compartir mesa con Ángel Barbero (@abarbero), Stephan Fuetterer (@sfuetterer), César Covarrubias (@pomelotv), Daniel Calamonte (@calamonte), Antonio Domingo (@adomingo), Gonzalo García (@gongarcia), Jaime Estévez (@jaime_estevez) y Roberto Carreras (@robertocarreras). Cómo éramos pocos, me he permitido el lujo de nombrarlos a todos.
La compañía fue estupenda, pero la comida no se quedó atrás. Empezamos con un plato de pasta con burrata (queso fresco italiano). Después vino un sabroso revuelto de mollejas y champiñones, a los callos no les hice foto, supongo que por el ansia de hincarles el diente. A pesar de que soy más de callos con garbanzos y estos eran a la madrileña, estaban fantásticos. Luego vino el plato estrella, carrillera de ternera con puré de patata y cebolleta caramelizada y para terminar, crema de chocolate con helado de vainilla y naranja con unas gotas de aceite de oliva.

El vino elegido para la comida fue Ètim Negre 2006, un tinto del Montsant compuesto de 60% Garnacha, 30% Mazuelo y 10% Syrah. La garnacha da unos vinos que por lo general envejecen rápido si no se apoyan en otra variedad. La mazuelo (que es otro nombre de la cariñena) le aporta acidez y taninos a este vino que es de un color cereza oscuro y tiene aromas de fruta roja madura, vainilla y notas de cuero. En la boca, es sabroso, con buena acidez y taninos suavemente integrados. Un vino elegante y de corte moderno que armonizó a la perfección con el toque picante de los callos y que no dejaba de acompañar bien a la carrillera y las mollejas del revuelto.
Para que se nos haga más larga la espera hasta el próximo Callos & Tweets, Antonio nos avanza algo de lo que tiene pensado. ¡Qué rico!





